Primeras canciones (II) "SI YO TE PUDIERA DAR"


1. Si yo te pudiera dar 
2. No hay más ley que tu amor 
3. Mi alimento 
4. Dinero, dinero 
5. Quieto 
6. Como un halcón 
7. Corazón 
8. El duende tarambana 
9. Mil razones 
10. Una historia de amor

Canciones compuestas entre 1988 y 1993

                 El verano del 87 Conxa y yo nos conocimos y eso abrió una nueva etapa en mi vida que, naturalmente, influyó en mis composiciones. Estas canciones fueron creadas a caballo entre esas dos décadas. Este período musical acaba justamente en el año en que nace nuestra hija. Es curioso, pero el nacimiento de un hijo es un acto creativo tan grande, que durante ese año y parte del otro no compuse ninguna canción, absorbido por el acontecimiento. Lo primero que escribí fue la letra de "MI NIÑA VUELA", incluída en el álbum "DE LA MANO DEL ALBA".
                  La mayoría de las grabaciones de esta entrada están realizadas en aquellos años, de una forma bastante rudimentaria, dados los avances tecnológicos de estos últimos años. 
                  


SI YO TE PUDIERA DAR (A. Selfa) by Antonio Selfa
             (Grabado en 2007, en LLaurí, Valencia, en una grabadora Tascam  digital de 8 pistas. )



SI YO TE PUDIERA DAR  (A. Selfa) 1988
...a Conxa

Si yo te pudiera dar 
los viajes que aún no he hecho,
el fruto de otros senderos,
la Luna que me olvidé de mirar…

Si yo te pudiera dar
la sangre de mi memoria,
la lluvia más poderosa,
el agua con que poderte curar….

Si todo mi amor bastara,
mi amor todo te lo doy,
si todo lo que yo soy
sirviera para quitar
esa pena de tus ojos,
mi ser todo te lo entrego,
lo que tengo y aún no tengo
... si yo te pudiera dar...

Si yo te pudiera dar
el tiempo que nos robaron,
el tiempo que hemos perdido,
el tiempo que se nos fue y se nos va…

Si yo te pudiera dar
la audacia que nunca tuve,
la prisa que se hizo nube,
todo el valor y la fe para andar…

Si todo mi amor bastara…




(Grabado en Valencia, en 1990, en una grabadora analógica de 4 pistas)
COMO UN HALCÓN  (A. Selfa) 1989

Era una caricia, un corazón
que habita lejos donde el mar no es más
que sal y espuma blanca
Adiós, adiós amor, no volverás,
otra vez soy el tiempo que quedó
tendido hacia la nada

Como un halcón
ofreces a la luna una cintura
que se abre...
No tuviste miedo de volar,
ya ves que la locura
es como fuego y en su hermosura
todo arde...

Era la premura de saber
si en soledad podríamos tener
algún destello nuevo.
Y ahora te retiras con un barco azul
anclado en tu mirada que
se funde en cielo abierto...

Como un halcón...




(Grabado en Valencia, en 1991, en un estudio casero)
CORAZÓN  (A. Selfa) 1991

Hoy llegas de pronto
y sin avisarme
e intantas salvarme
de mi realidad:
el intento es corto,
no da la medida...
y en mi nueva vida
hallo otra verdad...

Corazón,
pregunta a tu espejo qué hacer,
corazón,
si temes que lejos
pudieras llegarte a perder,
Corazón,
la vida es continua elección
y no hay más camino
que el suave latido de tu voz...

Nunca te retrases
si el tiempo te avisa
porque más aprisa
llega otra señal...
Y el camino es largo,
sinuoso y estrecho,
y siempre hay un trecho
que ir más allá...

Corazón...



(Grabado en Valencia, en 1991, en un estudio casero)


EL DUENDE TARAMBANA  (Letra: Conxa M. Trigo / Mús: A. Selfa) 1991

Corría el fin de los 80,
un duendecillo generoso
animó amantes en reposo
repartiendo canela y menta

Nos despertó sin darnos cuenta,
nos columpió en su linda rama,
nos acunó en alada cama:
fuimos color en la tormenta

Nos elevamos en un vuelo
en un amor de caramelo
y pan

Sólo un abrazo y ya tenemos
toda la luz del mediodía,
la fortaleza y la alegría,
un Universo, por lo menos.

Nos elevamos…





UNA HISTORIA DE AMOR 
(Letra: J.A.Goytisolo / Música: A. Selfa))

Se amaban. Era el tiempo
de las primeras lluvias de verano
y se amaban. Los días
fueron como una larga cinta blanca
que rodeara sus cuerpos enlazados

Pasó un año, tal vez,
y luego tres o siete, y todavía
ellos se amaban muy directamente,
buscándose en la sombra de los parques,
en los lechos furtivos.

No hablaban casi nunca. Ella decía
que la esperaban, que tenía miedo
y él trabajaba en la oficina
y miraba el reloj esperando la hora
de volver a su lado nuevamente.

Se amaban en silencio
como cumpliendo un gran deber.
Sus vidas eran diferentes, pero
algo muy fuerte les unía, algo
que quedaba cumplido en sus abrazos.

Eran distintos y se amaban. Él
estaba casado con una rubia idiota,
y ella tenía cuatro hijos
y un marido metódico y alegre
que nunca la entendió. 


Se amaban. Era el tiempo...